Cómo entrar a una universidad de élite (Demo)

Christoph Guttentag, el decano de admisiones de la universidad de Duke, una de las mejores 10 universidades de Estados Unidos, tuvo una entrevista con la revista Forbes en la que reveló cómo el comité de admisiones procesa las aplicaciones recibidas.

Christoph explica que para ser aceptado en una universidad como Duke, la aplicación se lee un mínimo de cuatro veces. En principio, la lee el oficial regional de admisiones, que se encarga de procesar las aplicaciones de un área geográfica en particular. Este oficial juzga preliminarmente la aplicación y elimina a los que no considera aptos para ingresar.

En esta primera fase se eliminan el 50% de las aplicaciones.

A partir de ahí, la aplicación se lee nuevamente, esta vez por uno de los oficiales generales de admisión. En esta segunda fase, escogen las aplicaciones suficientemente fuertes para ser aprobadas sin necesidad de ser revisadas por el comité: estas aplicaciones componen el 5% de las aplicaciones.

En la tercera y cuarta fase se eliminan entre un 33% y un 35% de las aplicaciones, y para esto, cada caso se presenta frente al comité y se juzga por su fortaleza.

¿Qué significa esto para el estudiante que sueña con ingresar a una de estas universidades?

Significa que cada pieza de la aplicación será leída, analizada y evaluada. Por esto, no habrá ninguna parte de tu aplicación que importará más o menos.  Tu aplicación será considerada como un todo, y no por el valor individual de sus partes. Por esto, puedes deducir que sacar buenas notas en los exámenes estandarizados es igual de importante que tus actividades extracurriculares, tus ensayos o recomendaciones.

Como recomendación final, Guttentag ofrece tres consejos a los candidatos a universidades elites: toma las clases más fuertes que puedas, con tal de que obtengas buenas notas; involúcrate con tu comunidad y trata de impactarla; y desarrolla buenas relaciones con tus profesores para que puedan ofrecerte una carta de recomendación capaz de conquistar los corazones de los directores de admisión.